西语阅读:《一千零一夜》连载十二(6)

网络资源 Freekaoyan.com/2008-04-17

¡Y sobre todo, no preguntes si soy feliz! ¡Lo fuíl ¡Pero hace tanto tiempo! ¡Desde entonces, todo ha cambiado! ¡Y contra lo inevitable no hay más que invocar la cordura!

Después sacó el brazo derecho de la manga del ropón, y vi que la mano estaba cortada, pues, aquel brazo terminaba en un muñón. Y me quedé asombrado profundamente. Pero él me dijo: “¡No te asombres tanto! Y sobre todo, no creas que he comido con la mano izquierda por falta de consideración a tu per­sona, pues ya ves que ha sido por tener cortada la derecha. Y el moti­vo de ello no puede ser más sor­prendente.” Entonces le pregunté: “¿Y cuál fue la causa?” Y el joven suspiró, se le llenaron de lágrimas los ojos, y dijo:

“Sabe que yo, soy de Bagdad. Mi padre era uno de los principales per­sonajes entre los personajes. Y yo, hasta llegar a la edad de hombre, pude oír los relatos de los viajeros, peregrinos y mercaderes que en casa de mi padre nos contaban las mara­villas de los países egipcios. Y retuve en la memoria todos estos relatos, admirándolos en secreto, hasta que falleció mi padre. Entonces cogí cuantas riquezas pude reunir, y mu­cho dinero, y compré gran cantidad de mercancías en telas de Bagdad y de Mossul, y otras muchas de alto precio y excelente clase; lo empa­queté todo y salí de Bagdad. Y como estaba escrito por Alah que había de llegar sano y salvo al término de mi viaje, no tardé en hallarme en esta ciudad de El Cairo, que es tu ciu­dad.”

Pero en este momento el joven se echó a llorar y recitó estas es­trofas:

¡A veces, el ciego, el ciego de naci­miento, sabe sortear la zanja donde cae el que tiene buenos ojos!

¡A veces, el insensato sabe callar las palabras que, pronnnciádas por el sabio, son la perdición del sabio!

¡A veces, el hombre piadoso y cre­yente sufre desventuras, mientras que el loco, el impío, alcanza la felicidad!

¡Así, pues, conozca el hombre su impotencia! ¡La fatalidad es la única reina del mundo!

Terminados los versos, siguió en esta forma su relación:

“Entré, pues, en El Cairo, y fui, al khan Serur, deshice mis paquetes, descargué mis camellos y puse las mercancías en un local que alquilé para almacenarlas. Después di dinero a un criado para que comprase comida, y dormí en seguida un rato, y al despertarme, salí a dar una vuel­ta por Bain Al-Kasrein, regresando después al khan Serur, en dónde pasé la noche.

Cuando me desperté por la maña­na, dije para mí, desliando un paque­te de telas: “Voy a llevar esta tela al zoco y a enterarme de cómo van las compras.” Cargué las telas en los hombros de un criado, y me dirigí al zoco, para llegar al centro de los negocios, un gran edificio rodeado de pórticos y de tiendas de todas clases y de fuentes. Ya sabes que allí suelen estar los corredores, y que aquel sitio se llama el kaisariat Guergués.

Cuando llegué, todos los corredo­res, avisados de mi viaje, me rodea­ron, y yo les di las telas, y salieron en todas direcciones a ofrecer mis géneros a los principales comprado­res de los zocos. Pero al volver me dijeron que el precio ofrecido por mis mercaderías no alcanzaba al que yo había pagado por ellas ni a los gastos desde Bagdad hasta El Cairo. Y como no sabía qué hacer, el jeique principal de los corredores me dijo: “Yo sé el medio de que debes valerte para que ganes algo. Es sencillamente que hagas lo que hacen todos los mercaderes. Vender al por menor tus mercaderías a los comerciantes con tienda abierta, por tiempo determinado, ante testigos y por escrito, que firmaréis ambos, con intervención de un cambiantes Y así, todos los lunes y todos los jue­ves cobrarás el dinero que te corres­ponda. Y de este modo, cada dracma te producirá dos dracmas y a veces más. Y durante este tiempo tendrás ocasión de visitar El Cairo y de admirar el Nilo.”

Al oír estas palabras, dije: “Es en verdad una idea excelente.” Y en seguida reuní a los pregoneros y corredores y marché con ellos al khan Serur y les di todas las mercaderías, que llevaron a la kaisariat. Y lo vendí todo al por menor a los mer­caderes, después que se escribieron las cláusulas de una y otra parte, ante testigos, con intervención de un cambista de la kaisariat.

Despachado este asunto, volví al khan, permaneciendo allí tranquilo; sin privarme de ningún placer ni escatimar ningún gasto. Todos los días comía magníficamente, siempre con la copa de vino encima del mantel. Y nunca faltaba en mi mesa buena carne de carnero, dulces y confituras de todas clases. Y así seguí, hasta que llegó el mes en que debía cobrar con regularidad mis ganancias. En efecto, desde la pri­mera semana de aquel mes, cobré como es debido mi dinero. Y los jueves y los lunes me iba a sentar en la tienda de alguno de los deudo­res míos, y el cambista. y el escri­bano público recorrían cada una de las tiendas, recogían el dinero y me lo entregaban.


相关话题/

  • 领限时大额优惠券,享本站正版考研考试资料!
    大额优惠券
    优惠券领取后72小时内有效,10万种最新考研考试考证类电子打印资料任你选。涵盖全国500余所院校考研专业课、200多种职业资格考试、1100多种经典教材,产品类型包含电子书、题库、全套资料以及视频,无论您是考研复习、考证刷题,还是考前冲刺等,不同类型的产品可满足您学习上的不同需求。 ...
    本站小编 Free壹佰分学习网 2022-09-19