西语阅读:《一千零一夜》连载二十六(2)

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Y Sindbad el Marino se encaró con Sindbad el Cargador y le rogó que cenase con él. Luego, tras de ha­berle tratado con mucho miramien­to y afabilidad, hizo que le entre­garan mil monedas de oro, y antes de despedirle le invitó a volver al día siguiente, diciéndole: “¡Para mí tu urbanidad será siempre un placer y tus buenos modales una delicia!” Y contestó Sindbad el Cargador: “¡Por encima de mi cabeza y de mis ojos! ¡Obedezco con respeto! ¡Y sea continua en tu casa la alegría, ¡oh señor mío!”

Salió entonces de allá, después de dar las gracias y llevarse consigo el regalo que acababa de recibir, y re­tornó a su hogar, maravillándose hasta el límite de la maravilla, y pensó toda la noche en lo que aca­baba de escuchar y de experimentar.

Así es que en cuanto amaneció apresuróse a volver a casa de Sind­bad el Marino...

En este momento de su narración, Schahrazada vio aparecer la maña­na, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ LA 295 NOCHE

Ella dijo:

... apresuróse a volver a casa de Sindbad el Marino, que le recibió con aire afable, y le dijo: “Séate co­sa fácil la amistad aquí! ¡Y la con­fianza sea contigo!” y el cargador quiso besarle la mano, y al ver que Sindbad no consentía en ello, de dijo:

“¡Dilate Alah tus días y consolide sobre ti sus beneficios!” Y como ya habían llegado los demás invitados, comenzaron por sentarse en torno del mantel extendido en que vertían su grasa los corderos asados y se doraban las pollos rellenos deliciosa­mente con pastas de alfónsigos, de nueces y de uvas. Y comieron, y be­bieron, y se divirtieron, y se regala­ron el espíritu y el oído escuchando cantar a los instrumentos bajo los dedos expertos de sus tañedores.

Cuando acabaron, habló Sindbad en estos términos en medio del silen­cio de los convidados:

LA SEGUNDA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD

EL MARINO, QUE TRATA DEL SEGUNDO VIAJE

“Verdaderamente disfrutaba de la más sabrosa vida, cuando un día en­tre los días asaltó mi espíritu la idea de los viajes por las comarcas de las hombres; y de nuevo sintió mi alma con ímpetu el anhelo de correr y gozar con la vista el espectáculo de tierras e islas, y mirar con curio­sidad cosas desconocidas, sin descui­dar jamás la compra y venta por di­versos países.

Hice hincapié en este proyecto, y me dispuse a ejecutarlo en seguida. Fui al zoco, donde, mediante una importante suma de dinero, compré mercancías apropiadas al tráfico que pretendía exportar; las acondicioné en fardos sólidos y las transporté a la orilla del agua, no tardando en descubrir un navío hermoso y nue­vo, provisto de velas de buena ca­lidad y lleno de marineros, y de un conjunto imponente de maquinarias de todas formas. Su aspecto me ins­piró confianza y transporté a él mis fardos inmediatamente, siguiendo el ejemplo de otros varios mercaderes conocidos míos, y con los que no me disgustaba hacer el viaje.

Partimos aquel mismo día, y tuve mos una navegación excelente. Via­jamos de isla en isla y de mar en mar durante días y noches, y a cada escala íbamos en busca de los mer­caderes de la localidad, de los no­tables, y de los vendedores, y de los compradores, y vendíamos y com­prábamos, y verificábamos cambios ventajosos. Y de tal suerte continuá­bamos navegando, y nuestro destino nos guió a una isla muy hermosa, cubierta de frondosos árboles, abun­dante en frutas, rica en flores, habi­tada por el canto de los pájaros, re­gada por aguas puras, pero absolu­tamente virgen de toda vivienda y de todo ser humano.

El capitán accedió a nuestro deseo de detenernos unas horas allí, y echó el ancla junto a tierra. Desembarca­mos en seguida, y fuimos a respirar el aire grato en las praderas som­breadas por árboles donde holgában­se las aves. Llevando algunas provi­siones de boca, yo fui a sentarme a orillas de un arroyo de agua límpi­da, resguardado del sol por ramales frondosos, y tuve un placer extre­mado en comer un bocado y beber de aquella agua deliciosa. Por si eso fuera poco, una brisa suave modula­ba dulces acordes e invitaba al re­poso absoluto. Así es que me tendí en el césped, y dejé que se apode­rara de mí el sueño en medio de la frescura y los aromas del ambiente.


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    本站小编 Free壹佰分学习网 2022-09-19